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Indice: Capítulo I
Día 1.
Día 2.
Día 3.
Día 4.
Capítulo II
Día 5.
Día 6.
Día 7.
Día 8. Capítulo III
Día 9. Día 10. Día 11. Capítulo IV Día 12. Día 13. Día 14. |
![]() EN BICICLETA
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Día 12A parte de que el cielo estaba a punto de llover y de que el camino en su cuarta parte era cubierto de empedrado, el viaje era bastante monótono. Al anochecer llegamos a un pequeño pueblo - objetivo de este día.
BohonikiBohoniki es uno de los pueblos donde vive la sociedad tártara. Sobre los tejados de las casas, en vez de la típica torre de la iglesia, se levanta la característica cúpula de la mezquita. No obstante la mezquita de Bohoniki no se parece nada a los templos musúlmanes que podemos encontrar en los paises de Oriente. Construida en el siglo XVII, de madera, tiene una pequeña sala de rezar (por supuesto, con un espacio aparte para las mujeres) y un diminuito y sencillo vestíbulo. Hay sólo una entrada. Las paredes están adornadas con fragmentos de Corán, el suelo cubierto con tapices muy ordinarios. De guía nos hacía una joven con las fracciones evidentemente orientales. Cuando nos contaba la historia de sus antepasados y del islam, en su voz se percibía el orgullo de su religión. "Islam - decía - es la religión más grande del mundo." Sus palabras contrastaban mucho con la situación actual de los tártaros polacos, traidos a nuestras tierras, hace más de 300 años, por el rey Jan III Sobieski: en Bohoniki quedan sólo 5 familias que profesan la religión de sus ascendientes con las palabras La illaha ilallach Muhammadun rasul allahi, Hay un solo Dios y Mahoma es su enviado. En el bosque detrás del pueblo se halla mizar - el cementerio musulmán. Las tumbas, antiguas y nuevas, colocadas a lo largo de la línea este - oeste, son muy diferentes. Los apellidos eslavos entre las inscripciones en árabe, los símbolos de media luna y esos nombres: Emir, Almira... De Bohoniki nos dirigimos a Krynki, donde, tras varios problemas encontramos el alojamiento en... la casa parroquial. Nunca olvidaré como lavábamos los dientes en el cementerio de al lado - ¡allí se encontraba la única fuente del agua corriente! Día 13
KruszynianyDe Krynki hay sólo 11 kilómetros a Kruszyniany y a otra mezquita, más espléndida de la de Bohoniki. En la casa de al lado vive uno de los pocos (2 familias) tártaros de este pueblo. El anciano, desgraciadamente, atado a la silla de ruedas, nos abrió la puerta y nos dejó visitar detalladamente todo el monumento (hay que entregarle algo de dinero). Al principio no muy dispuesto a responder a nuestras preguntas, comenzó a hablar más, cuando vió un grupo de italianos, los que tomó por creyentes de islam.
Despúes de la visita en la mezquita de Kruszyniany nos dirigimos hacia el sur para llegar el mismo día a Hajnówka. Entonces nuestro grupo estableció un nuevo record: el último etapa del viaje - de Michalów a Hajnówka, unos 50 kilómetrós) hicimos sin ninguna parada ( ¡ y pedaleábamos con todo nuestro equipaje ya desde las primeras horas de la mañana!). Era evidente que íbamos poniéndonos en forma. En Hajnówka nos alojamos en un hotel de al lado del Ayuntamiento, en frente del parque. Fue el momento más apropiado, unos minutos más tarde rompió a llover. Día 14Antes de salir de Hajnówka, como siempre con retraso (la lluvia...), escuchamos unas muy bellas canciones de un grupo folclórico de Bielorussia que estaba ensayando. Por supuesto nos hicimos una foto con ellos.
Aquel día queríamos llegar a Wólka Nosowska, donde vivía mi familia. Teníamos que ir de prisa para poder llegar allí a una hora adecuada para las visitas. Todo iba bien, por lo menos a Grabarka, santuario ortodoxa de más importancia, llegamos sin retraso. Swieta Góra - La montaña sagrada
El día 18 de agosto es el día de la gran peregrinación al santuario. Centenas de creyentes vienen con las cruces votivas, las que colocan alrededor del templo. Esas cruces acumuladas allí durante varios años rodean la iglesia como un bosque. Desgraciadamente, hace un par de años tuvo lugar un incendio que volvió en cenizas el antiguo, construido en XIX siglo, edificio. Él de ahora, es una fiel reconstrucción del monumento original. Las fotos de archivo y algunas de las cruces que llevan las huellas del fuego son el único testimonio de aquel triste acontecimiento. Dejamos Grabarka, pasamos por Siemiatycze y el puente sobre el río Bug, para comenzar, como resultó despúes, el último etapa de nuestro viaje. Las noticias sobre la inundación, aunque demasiado exageradas (si se trata de Szczecin - nuestra ciudad), commovieron nuestra imaginación. Además, era imposible continuar nuestra ruta - casi todos de los pueblos que teníamos previsto visitar estaban en aquel momento cubiertos de agua. Así pues, trás un par de días de descanso en plena naturaleza, recogimos nuestro equipaje y, de alejada a unos 20 km Biala Podlaska, volvimos en tren a casa.
La Expedición Ciclista Alrededor de Polonia, aunque no terminada, fue para nosotros una experiencia inolvidable. Todos los que participamos en ella estamos de acuerdo que, en cuanto podamos, la vamos a continuar empezando del mismo lugar, donde fue tan súbitamente interrumpida. |
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