Día 1
El lunes a las 11.30 nos reunimos bajo los muros del castillo de Los Príncipes de Pomerania (en Szczecin). En el cielo, hasta aquel momento intachable, aparecieron las primeras, todavía inocentes, nubecillas. El calor espantoso.La primera foto - el kilómetro " 0". Vamos.
Apenas pasamos 7 km, todavía sin salir de la ciudad, cuando, en el primer gran cruce perdimos de vista a uno de nosotros. Un buen principio. Tardamos una hora buscándolo por todas partes. En vano. Seguimos. Supusimos que el recordaba el nombre del pueblo donde ibamos a dormir. La primera parada - Maszewo. El momento resultó apropiado. Apenas bajamos de nuestros vehículos, se levantó un viento fuertísimo y pocos minutos después rompió a llover, pero con tanta intensidad,que no tuvimos otro remedio que escondernos dentro del edificio más cercano, que era... la comisaria. Al cabo de dos horas salimos a la calle y vimos ¡ Por Dios ! a nuestro amigo perdido que circulaba perplejo por la plaza del mercado.Ya pudimos continuar el viaje juntos.
Maszewo
Ahora un poco sobre la ciudad de Maszewo:
Es un pueblo pequeño de la provincia de Szczecin, con un casco viejo bastante bien conservado. Los monumentos más interesantes son: la iglesia gótica y la muralla municipal de la mísma época.
Las condiciones del viaje iban empeorándose. La lluvia interminable nos fastidiaba e impedía ir más rápido.Pues íbamos lentamente, de muy mal humor, mojados hasta el último hilo y con un hambre atroz encima. Aquel día no alcanzamos llegar al pueblo previsto para dormir. Nos faltaron dos horas y tuvimos que pararnos en £obez, 30 kilómetros antes. En un hostal de origen inseguro. En las piernas sentíamos la distancia hecha (120 km).
Día 2
Durante toda la noche no dejó de llover. Al salir del hostal nos chocamos con el jefe. Hubo problemas. Resultó , que no habíamos tenido derecho a dejar nuestras bicicletas en el pasillo del hotel. Ni siquiera habíamos tenido derecho a dormir allí. Por supuesto , se trataba del dinero. Le pagamos unos duros más por las bicis y partimos .
Swidwin
En aquel pueblo se halla un castillo gótico, terminado en los tiempos posteriores con elementos de la época de barroco (ventanas, portales). Había sido construido por los príncipes de Pomerania. En el centro se puede ver la antigua (del siglo XV) puerta municipal, llamada "La Pedrera"(como en Barcelona). A pesar de aquellos monumentos, en el pueblo domina la edificación característica para las zonas construidas después de la segunda guerra mundial, es decir - puro socrealismo. El hormigón por todas partes. Nosotros, con ironía, lo llamamos "el estilo nuevo".
Tychowo
Allí, en el antiguo cementerio municipal, más o menos 1 kilómetro del pueblo (la carretera 169, dirección - Bobolice), yace el mayor bloque errático en Polonia. Digno de ver. Grandísimo.
A Koszalin llegamos sobre las 8 de la tarde. A esas horas ya no se puede ver mucho allí. Todo cerrado. Lo que es destaca, es la monumental catedral gótica. En muy buen estado. Arriba, en la torre, vimos el nido de los pájaros de rapiña. ¡En el centro de la ciudad!
Aquella noche alcanzamos cumplir con el plano. Dormimos en Lazy , en un camping en la costa. Tras sobrevivir la porcion de 140 kilometros (tanto hicimos), ni siquiera sentimos picaduras de mosquitos, que estaban por todas partes. En el cielo brillaban las estrellas.
A lo mejor, por fin, habrá dejado de llover ? - pensamos todos...
Día 3
Hacía sol, ¡de verdad! Miramos tornillo tras tornillo nuestros vehículos. Por suerte todo funcionaba bien, sólo tuve que arreglar un poco la rueda trasera de la máquina de Monika.
Bañados por los rayos del sol nos pusimos de muy buen humor y pensamos:
"Esto se puede sobrevivir" ...
De Lazy nos dirigimos a Darlowo, mientras, hicimos una pausa en Dabki. 5 minutos en la playa. El mar no estaba frío (unos 20 grados), pero sólo Sebastian se atrevio a tomar el baño. El resto se satisfizo con sacar unas cuantas fotos tipo familiar "las vacaciones '97".
 LA PLAYA DE DABKI |
Darlowo
En Darlowo estaban de fiestas - 600 aniversario de la Unión de los Paises de Escandinavia.
En aquel pueblo se halla el sepulcro de Erico de Pomerania "El Loco", rey de Suecia, Dinamarca y Noruega. Su sarcófago se puede ver en la Iglesia de Nuestra Señora, situada junto a mercado viejo. En el castillo (gótico), que esta cerca, se puede admirar la colección de la escultura sacral (los restos de lo que había adornado las iglesias de Pomerania. Aquellas piezas colgadas cumplen sólo con el destino de adornos y como tales, sólo le interesaran a un escaso grupo de turistas-especialistas) y la exposición de herrería artística (a mí no me conmovió nada).
Sin embargo, el precio de la entrada al museo es tan bajo, que si uno tiene un poco de tiempo libre, le aconsejo que visite el interior de aquel monumento, por lo menos no se reprochará después la perdida de dinero.
Una vez despedidos del espíritu de Erico y de Darlowo nos alejamos, por la carretera 203, hacia Postomin.4 km. Detras de aquel pueblo, giramos hacia Slupsk. Pasamos tambíen por un pequeño pueblo
Swolowo
- un relicto de arquitectura campesina del siglo XVIII, casi intacto, lo que es un caso excepcional no sólo en Pomerania, sino en toda Polonia.
 LA TIPICA CASA CAMPESINA EN SWOLOWO, AL LADO DE SLUPSK
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Todas las casas, establos y graneros de "muro prusiano" y el planeamiento de superficie del pueblo son originales. Unos días después de nuestra visita, los etnógrafos descubrieron allí la última en Pomerania "isba sin chimenea", de lo que nos enteramos luego en la televisión. Nos hizo mucha gracia el hecho de haber estado allí antes.
Slupsk, en realidad, casi no lo vimos. Pasamos sólo por la ciudad. Cada ciudad aunque tenga pistas para bicicletas es para un ciclista, con el equipaje que teníamos nosotros, una pesadilla.
A la entrada nos recibió la señal que nos prohibía ir por las carreteras del centro. Eso nos obligó a ir por las aceras - el hecho que puso el sello en mis recién centradas ruedas.
El castillo de Slupsk, el que me interesó mucho, lo pudimos ver solo desde fuera. Nostra culpa - eran ya las ocho de la noche.
A nueve kilómetros de Slupsk, en el noreste, en la carretera 213 Slupsk - Leba esta Lubuczewo, un pueblo pequeño, donde, por primera vez, pudimos aprovecharnos de nuestra gracia y dormir en las tiendas montadas en el patio de una finca. Ni siquiera nos dimos cuenta de que, entre el zumbido amenazador de mosquitos, el día tercero llegó al final.
Día 4
Empezó (como para nosotros) muy temprano, pero eran bastantes los kilómetros que teníamos por delante. La distancia más larga de todas. El tiempo nos era favorable y los kilómetros escapaban sin que nos dieramos cuenta. Cuando pasabamos por Wicko, alguien nos preguntó si ibamos a Leba (12 km). Al oir que el mísmo día queríamos estar en Hel (100 kilómetros más lejos), se calló despidiéndose de nosotros con sólo un movimiento de la mano, que expresaba una gran duda.
Los lugares más interesantes de los que vimos ese día fueron: la abadía medieval de cistercienses en Zarnowiec - ciudad más famosa por su central nuclear no acabada y una presa bastante grande, que por aquella perla de la arquitectura gótica. De todos modos os aconsejo que vayáis allí cuando visitéis aquella región durante las vacaciones.
10 kilómetros después dejamos la carretera número 213 y en Starzyno nos dirigimos hacia Wladyslawowo (noreste). En uno de los cruces me asusté al ver que la rueda trasera de mi bicicleta estaba a punto de hacerse trizas. (Se rompió el radio y la rueda paso parcialmente a la tercera dimensión) Nos "faltaban" todavía unos 40 kilómetros... Encima, a Wladyslawowo entramos por el camino que dejaba mucho que desear. Sus únicos componentes eran agujeros en el asfalto (¡y al lado de esa carretera se halla la estación militar de radiolocalización!). Mi freno trasero dejó de funcionar. Como siempre, muy pronto se hizo de noche. En un acto de desesperación decidí no ceder al chantaje de mi máquina y no aproveché la posibilidad de irme a Hel en tren (en fin participaba en el viaje alredador de Polonia en bicicletas), pero durante los últimos 12 kilómetros de Jurata a Hel (media velocidad 28 km/h!), no faltaba mucho a que mi vehículo se dividiera en átomos. Con (sólo) una hora de retraso llegamos al objeto del viaje, donde nos esperaban valientemente, desde hacía varias horas, Dorota y Ewa - nuevas participantes de nuestra expedición.
Aquel día dormimos en un camping de scouts vacío, cerca de ramal de ferrocarriles, al lado del tablero que anunciaba el principio del pueblo Hel.